La violación de los acuerdos por las sanciones a Irán, provocaron una embestida del Gobierno de Estados Unidos contra empresas chinas, entre ellas ZTE, que vendieron tecnología y equipos aún cuando sabían que no debían hacerlo.

ZTE  paralizó prácticamente toda su operación tras la sanción comercial de Estados Unidos. La compañía podría empezar a tener problemas, luego de que el Gobierno americano tomará la decisión de prohibir los negocios con esa empresa y sus productos.

Esos mismo problemas podrían acabar sacudiendo a Huawei en los próximos días, pues también  ha sido objeto de la molestia comercial de Estados Unidos. Por ahora solo hay una recomendación de no comercializar sus productos, pero el veto comercial a Huawei está siendo sopesado por las autoridades norteamericanas.

Como se podrá recordar, en marzo de 2016 saltó la polémica. Desde 2010 se investigaba a ZTE porque  supuestamente había mantenido acuerdos comerciales con países como Irán o Corea del Norte. Eso provocó molestias del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, que sancionó a la empresa amenazando con restringir su acceso a componentes fabricados en el país norteamericano.

Todo quedó allí hasta hace unos meses, cuando ZTE aceptó el pago de una multa de 1.200 millones de dólares por transgredir órdenes de comercio internacionales y el despido de los empleados involucrados. Pero no todo fue superado, pues la empresa incumplió parte de los acuerdos.

La multa se había convertido en la mayor  aplicada por EE.UU. en materia de control de exportaciones, pero eso aparentemente solucionaba el caso y no fue así, pues en febrero pasado la tensión entre Estados Unidos y China reactivó la acusación de Estados Unidos de que los productos de ZTE no eran seguros para el público estadounidense.

El Gobierno aseguraba que el potencial riesgo de espionaje afectaba tanto a ZTE como a Huawei y ambas fueron acusadas de “tener vínculos extraordinarios con el gobierno chino”, como dijo Richard Burr, presidente del Comité de Inteligencia del Senado.

En ese momento, ZTE emitió un comunicado asegurando que cumplían con todas las leyes y normativas aplicables de los Estados Unidos, pero eso no fue suficiente y en  abril pasado explotó la bomba, cuando  ZTE se quedó sin chips de Qualcomm para sus móviles en un veto que durará siete años, afectando a otros componentes de hardware y software que se utilizan en los dispositivos fabricados por la empresa.

Esa decisión golpeó con fuerza a la empresa y la obligó a detener sus operaciones casi a escala total tras el veto de los Estados Unidos. El segundo fabricante de dispositivos móviles de China anunció la decisión en el mercado de valores.

En el comunicado, los responsables de ZTE explicaban cómo “por el momento la empresa mantiene suficiente efectivo y se adhiere estrictamente a sus obligaciones comerciales, estando sujeta a cumplir con las leyes y regulaciones”.

Esos mismos responsables añaden que están tratando de buscar la forma de lograr que EE.UU. retire el veto impuesto. La firma incluso suspendió la venta de dispositivos en sus propias tiendas online y en grandes cadenas online como Taobao.

La situación es ciertamente tensa y delicada entre ambos países, pero en China ya están preparándose para invertir 47.000 millones de dólares en la industria de los semiconductores con el objetivo de evitar el impacto de las sanciones de Estados Unidos a sus empresas.



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